"Mientras el musico tocaba el arpa la mano del Señor caia sobre Eliseo" (2 Reyes 3:15)

Este versículo abrio mis ojos de una manera impresionante. ¿Por qué? Bueno antes te cuento la historia brevemente. Tres reyes iban a pelear con los moabitas entonces uno de ellos llamado Josafat pregunto si es que había algún profeta del Señor para consultarle si Dios los ayudaría en este enfrentamiento. Y si, había un profeta, este era Eliseo, aprendiz de Elías. Entonces llamaron a Eliseo y pidio que trajeran a un músico, y al comenzar a sonar el arpa Eliseo dijo lo que Dios les tenía preparado a los reyes (ellos vencerían en la batalla).
Si vas a la iglesia te puedes dar cuenta que siempre hay un tiempo de alabanza y adoración antes de la palabra, esto es para calmar nuestros corazones, para acercarnos a Dios y cantarle. Nota que en el versículo dice "cuando el musico TOCABA la mano de Dios se poso sobre Eliseo", es igual en nuestras iglesias. Si bien Dios esta siempre, es cuando comenzamos adorar que El se pone mucho más atento a nosotros, ve como le adoramos, como aplaudimos y bailamos para exaltar su nombre, El escucha cada una de nuestras voces por separado e inmediatamente posa sus manos sobre nosotros para que entremos en su presencia.

Que no te importe si alguien te mira como aplaudes o cantas (aunque debe ser imaginación tuya), no temas en levantar mucho más tu voz ni en dar esos extraordinarios gritos de jubilo, la alabanza y la adoración es lo fundamental para entrar en contacto con Dios, para que su Espiritu tome control de la reunión y puedas tu ministrar al Señor, asi luego el ministrara tu corazón. No te guardes nada, dejalo todo cada vez que vayas a adorar a Dios, no solo en la iglesia, sino en donde quiera que te dispongas a hacerlo, llena su trono de alabanza porque solo así su mano se posara sobre ti y caera la bendición.

Bendiciones
Val